Parálisis de la Hoja en Blanco

Una pequeña solución para un problema común

Todos enfrentamos la parálisis de la Hoja en Blanco. Y no me refiero solamente a lo que sentimos cuando tenemos en frente una hoja o pantalla que tenemos que llenar de palabras.

Puede suceder cada vez que iniciamos algo nuevo. O cuando tienes la libertad de hacer lo que tú quieras. Lo que tiene en común todas estas situaciones es que nos ponen frente al vacío para que nosotros mismos lo llenemos, para que hagamos algo que pueda caber dentro de lo que tenemos en frente. La Hoja en Blanco se nos presenta cada vez que tenemos que crear.

Creo que todos hemos enfrentado esa sensación. Como si el vacío nos mirara a los ojos y nos retara, a la espera de cuál será nuestro siguiente movimiento. O, siquiera, el primero.

Es posible que tengas una relación larga y complicada con la Hoja en Blanco. No resulta raro perder horas frente a la nada, mientras rebuscas en tus pensamientos o tratas de ordenarlos. Es completamente común el perder la paciencia ante nuestra propia inacción… y lo peor es que, luego de eso, es muy sencillo que la frustración se apodere de nosotros y nos lleve a expandir el ciclo de parálisis.

Pero creo que he encontrado una manera en la que puedo vencer a la Hoja en Blanco.

No es nada muy complicado, en verdad. Tampoco estoy seguro de que funcionará para todos, pero, por lo menos, siento que a mí me ayuda inmensamente cuando empiezo a sentir a la parálisis acomodándose en mi cabeza.

Yo solo empiezo.

Empiezo a escribir. Empiezo a hablar. Empiezo a hacer lo que sea que tenga que hacer para crear, a si lo que produzca sea 100% desechable. No importa, en realidad, que me vaya a quedar con nada de lo que sea ese principio, pero la diferencia que hace es bastante notable.

Empezar me lleva a algún lado. Quizá me desvíe de a donde necesito llegar en ese momento, pero por lo menos ya estoy en movimiento.

Es como calentar antes de hacer cualquier tipo de ejercicio. No solo prepara tus músculos para la actividad que se viene, sino que también despierta tu mente, te pone en todo un estado diferente, listo para la acción.

Así que la próxima vez que sientas que no puedes crear, simplemente crea cualquier cosa. Lo que sea. No tiene que gustarte, considéralo solo como lo que es: un ejercicio para entrar en calor.

Creo que la razón por la que esto funciona es porque siempre que tenemos que hacer algo nuevo, hay muchos filtros en nuestra cabeza sobre lo que deberíamos hacer. Nos detenemos mucho a pensar en cómo debe estar lo que creemos al final, y, en nuestro perfeccionismo, nunca empezamos. Todo porque creemos que todo tiene que quedar en su lugar, tal y como lo hemos iniciado.

Este es mi pequeño truco para enfrentar la parálisis de Hoja en Blanco. Espero que pueda serte de utilidad la próxima que tú también te estanques antes de crear. Y si no, quizá puedas encontrar otra manera de enfrentarla, ¡y me encantaría escucharla!

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Me encanta compartir ideas e historias. Creo en el emprendimiento y la innovación social como herramientas para construir nuestra evolución.

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Luis Carranza Perales

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